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Fue torturada y quemada por días pero un niño de 4 años la encontró y 3 semanas después…


Mucho se nos ha dicho sobre la responsabilidad que implica una mascota. Diariamente vemos cómo las calles se llenan de perros y gatos abandonados, a su vez estos se reproducen y crean un problema social que se arreglaría si fuéramos dueños más responsables. Esta historia es una de esas, ocurrió en Houston, Estados Unidos. 

Una perrita vivía en la calle. Su pelo casi había desaparecido de su piel para dar paso a la sarna y cicatrices que hacían suponer que había sido torturada por días con descargas eléctricas, objetos calientes y golpes. Con trabajos podía moverse, su vista estaba nublada por el poco pelo que le quedaba y padecía un severo caso de desnutrición.


Quienes transitaban por la calle donde ella se encontraban la veían con cara de asco, algunos deseaban que muriera para que dejara de sufrir, otros sólo sentían lástima y unos cuantos le dejaban agua o algo de comer. Las garrapatas y las pulgas que vivían en su cuerpo hacían más miserable su existencia.

Todo cambió cuando un niño de cuatro años pasó por ahí y le tomó una foto con el celular de su madre. El niño estaba muy triste por lo que había visto y su madre publicó la fotografía en redes sociales con el comentario “Esto no debe pasar, es tiempo de detenernos”. 


Esa imagen cambió la vida de la perrita pues luego de que fuera compartida varias veces, llegó a miembros de organizaciones de rescate animal en la zona, quienes se movilizaron para salvar a la perrita de morir. 

Cuando por fin la encontraron, el equipo de rescatistas se dio cuenta de que la perrita no estaba sola, tenía un cachorro con ella que también mostraba una situación crítica, tenía mucha sarna, pulgas, garrapatas y estaba muy desnutrido. 




El equipo de veterinarios de la organización rápidamente trabajó sobre ellos. Les dieron un baño medicado, curaron sus heridas, les dieron comida y una cama. Lamentablemente el cachorro no resistió pues su grado de desnutrición era muy alto y falleció al par de días de ser rescatado. La perrita  sanó y tres semanas después fue adoptada, recibió el nombre de “Calabaza”.



Hoy Calabaza es una perrita feliz, sus heridas han sanado y lejos quedó esa época donde era torturada, tiene un hogar y su lindo pelo blanco muestra con orgullo esta nueva etapa de su vida, tiene todo lo que podría desear, pero sobre todo mucho amor. 
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