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Ella abandonó a su novio por ser pobre. No creerás lo que pasó 8 años después.


Creíamos que lejos habían quedado los días en los que las mujeres buscaran a un hombre por interés, con el fin de casarse para ser mantenidas por el resto de su vida. Pero estábamos muy equivocados, la historia de Luis demuestra todo lo contrario y nos hace comprender que este tipo de personas existirán por el resto de la existencia.


La historia de Luis Escobedo nos lleva a la ciudad de Acapulco, donde se desempeñaba como mesero en uno de los hoteles más lujosos de ahí. Su trabajo era muy gratificante para él, ya que se empeñaba en siempre dar un servicio de calidad a sus clientes. Pero dentro del trabajo había un pequeño problema que distraía mucho a Luis: la hija del dueño, Mariana. 

Luis veía a Mariana todos los días en el trabajo, su piel morena, cabello sedoso y negro, cuerpo bien proporcionado y hermosa cara, lo hacían soñar con ella todas las noches. Su enamoramiento era tal, que no le importaba que los otros trabajadores le dijeran que ella era una chica mal criada, superficial y grosera. Luis estaba convencido de que Mariana eran tan bella por dentro como lo era por fuera.



O por lo menos eso creyó hasta que llegó ese día.

Mariana nunca fue grosera con él, pero tampoco le prestaba mucha atención. Un día, Luis no pudo resistir el deseo y sorprendentemente le pidió que se casara con él. Con mucho trabajo le pudo confesar su amor incondicional y le aseguró que se rompería el alma trabajando para darle una vida de reina. Obviamente con el permiso de su padre, Luis estaba dispuesto a convertir a Mariana en la mujer más feliz del mundo.

La reacción inmediata de Mariana fue la de reírse, la actitud altanera de Mariana se puso en evidencia al responderle diciendo: “Yo gasto en ropa en un día, lo que tu ganas en un mes. ¿cómo demonios crees que me harás feliz? Mejor cásate con una mesera y sé feliz, y agradece que no iré a decirle a mi padre lo que me acabas de decir”.

Luis no pudo soportar el dolor del rechazo y renunció ese mismo día. A pesar de que su amor por Mariana era muy grande, había algo más grande que tenía que proteger: su dignidad. Pero no se fue del restaurante con las manos vacías. Cuando se fue, Luis partió con un conocimiento amplio del negocio de restaurantes de lujo, de dónde comprar los ingredientes ideales y de cómo tratar con la gente. Con estos conocimientos Luis decidió abrir su propia empresa. 



Después de que pasaron 8 años Mariana conoció a un Chef nacionalmente reconocido, que trabajaba en un restaurante de los más exclusivos e la ciudad. Este Chef la pudo invitar a comer a este restaurante, en el cuál se necesitaban meses de anticipación para una reservación. Mariana pensaba en comentárselo a sus amigas para presumir después de la cita romántica. 

Cuando llegaron a restaurante para su sorpresa, Mariana logró ver en una mesa sentado a Luis Escobedo disfrutando de un platillo. Se dirigió hacia él y lo saludó, le preguntó que si trabajaba ahí como mesero. Luis solamente sonrió y antes de que pudiera responder, Mariana le presentó (presumió) a su pareja. 

Fue cuando Gonzalo, el Chef, agachó la cabeza y respondió: “Señor Escobedo discúlpeme, no sabía que vendría hoy. Le presento a Mariana, mi novia. Le quería mostrar su bello restaurant”. Mariana se quedó sin habla, Luis volvió a sonreír, los invitó a sentarse y los dejó para que pudieran disfrutar de su cita. 

Durante la cena, Mariana le preguntó a Gonzalo cómo es que conocía a Luis: “¿El señor Escobedo? ¡Es mi jefe! Me dio una oportunidad de trabajar aquí. Es un gran hombre: hace apenas 8 años fundó este lugar después de que una chica lo rechazara. ¿Te das cuenta de lo que la ingenua se perdió?”.

Esta historia nos expone lo que muchas chicas pasan a la hora de escoger a sus maridos, que lo hacen muchas veces por su status social o económico, en lugar de buscar a un buen hombre. El dinero no es lo que importa a la hora de buscar a una persona de la cuál enamorarse, lo que importa es el carácter y el valor moral de la persona. Pero sabemos que las mujeres superficiales como Mariana, difícilmente cambiarán la manera en la que escogen maridos.

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